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Nacimiento por cesárea: también merece respeto

Updated: Dec 4, 2019

Por Leiko Hidaka CD(DONA), ICCE, Instructora Evidence Based Birth ®



Anteriormente hemos hablado del parto humanizado haciendo énfasis en los cuatro aspectos fundamentales:

1) El rol de la madre y el bebé como protagonistas

2) El respeto a los sentimientos, deseos y decisiones de la madre

3) El respeto al proceso fisiológico del parto

4) El trato cálido tanto para la madre como para el bebé


Pero, ¿significa todo lo anterior que para tener una experiencia de nacimiento respetada éste debe ocurrir vía vaginal?


Vamos a aclarar algo, nacer vía vaginal o vía abdominal (cesárea) es nacer, es dar a luz, es traer un bebé al mundo. Lo idóneo es que el proceso ocurra de una forma que les resulte positiva y satisfactoria a la madre y a la familia.


Sí, considero el parto como un proceso fisiológico natural que, en la mayoría de los casos, puede transcurrir de forma fluida y con potencial intrínseco de ser una experiencia trascendental para toda madre. Y veo el valor de la experiencia del nacimiento no como un hecho reducido a la vía por la cual ocurra, sino en todo su proceso tanto físico como emocional, el cual tendrá un impacto determinante en la vida de las mujeres/parejas y el inicio de su maternidad.


Ahora bien, por encima de lo anterior soy firme creyente, defensora y promotora de la igualdad entre seres humanos y el derecho de toda persona a tomar las decisiones que considere mejores para su bienestar, siempre y cuando éstas no socaven el bienestar de otros. Sobre este entendimiento, mi trabajo con madres y familias busca proveer acceso igualitario a información, apoyo y conocimiento de opciones que les ayuden a recobrar el poder de tomar decisiones informadas para su bienestar y el de su bebé.


En otras palabras: cualquier decisión consciente que tome una madre para el nacimiento de su bebe merece respeto y apoyo. Sí, esto incluye la decisión de dar a luz por cesárea.


Si bien es cierto que la mayor parte del contenido que publico se enfoca a proveer información y apoyo para el parto vaginal, no menos cierto es que las mujeres que eligen o se ven en condiciones que requieran dar a luz por cesárea también merecen vivir una experiencia positiva del nacimiento de su bebé.


Si fue decisión de la madre, no hay justificación para cuestionar o juzgar los motivos de la elección de la madre, burlarse de ella o llamarla “cobarde”, hacerla sentir culpable por “no elegir lo mejor para tu bebé” ni mucho menos llenarla de miedos respecto a los posibles riesgos para ella y/o su bebé.


Los motivos por los cuales una madre elige cesárea en vez de parto vaginal son variados y son PERSONALES. Muchas mujeres toman esta decisión por el miedo al dolor (infundido por nuestra propia sociedad, la cual solo cuenta la mitad de la historia, la parte del dolor, pero no cuenta sobre las medidas no farmacológicas para manejarlo), cierto. El parto vaginal tiene beneficios para madre y bebé, cierto. El nacimiento por cesárea incrementa determinados riesgos de varias situaciones o condiciones de salud para madre y bebé, cierto.


Hay madres que no saben estas cosas, y claro, merecen recibir la información, pero no de una forma avasallante ni enjuiciadora, sino, simplemente, como información para que ellas tomen sus propias decisiones conscientes.


Si la madre sabe estas cosas, y aun así decide tener un nacimiento por cesárea, ¿por qué tratar de convencerla de lo contrario? ¿Por qué no brindarle más información que pueda servirle para manejar los posibles escenarios que pueden ocurrir tras la cesárea? … Lo mismo aplica si la causa de la cesárea fue una situación apremiante que lo ameritaba. Tan importante como todo lo anterior: ¿por qué no tener los mismos derechos de una madre que da a luz vaginal? Derecho a un trato respetado donde ella y su bebé son protagonistas, derecho a decidir sobre las atenciones, cuidados y manejo general de su bebé recién nacido.


En lo referente al derecho a un trato respetado, de por sí puede ser difícil tenerlo durante un parto vaginal, la violencia obstétrica verbal y no verbal es frecuente y se manifiesta en actitudes y comentarios que afectan la autoestima de la madre, pudiendo incrementar sus miedos e inseguridades hasta el punto de hacerla dudar sobre su capacidad no solo para dar a luz, sino para cuidar y criar a su bebé. En el caso de las cesáreas los comentarios pueden ser un poco distintos, sin embargo tienden a relegar o incluso ignorar la presencia de la madre. Escenarios donde la madre se encuentra acostada sobre la mesa de operaciones y el personal realizando el proceso quirúrgico conversa sobre las vacaciones que tomaron o tomarán, el juego de pelota o el afán de tener que salir de donde estaban para venir a atender a la madre, entre otros temas que normalmente conversaríamos en escenarios coloquiales, pueden hacer sentir a la madre como "nada" o, en el menos malos de los casos como "algo", pero la despojan del sentido de ser "alguien".


En cuanto a las decisiones respecto al cuidado y manejo del recién nacido, una cosa es que un bebé nacido por cesárea tenga más probabilidades de presentar ciertas condiciones que requieren atención, y otra cosa es que todos los bebés nacidos por cesárea sean tratados como si necesitaran atención especial. Dicho de otra forma: un bebé nacido por cesárea que no presenta síntomas de requerir atención especial de urgencia puede ser colocado inmediatamente sobre el pecho de la madre, si ella está consciente (son muy raros los casos donde se usa anestesia general para dormir a la madre completamente durante la cesárea). La Organización Mundial de la Salud afirma que los beneficios del contacto piel con piel (método canguro) son aplicables a TODOS los recién nacidos independientemente de su entorno, peso, edad gestacional y situación clínica[1]


Es una práctica común en la mayoría de las clínicas de la República Dominicana que tras cesárea la madre es llevada a una sala de recuperación hasta que “se le pase la anestesia” y vuelva a tener control de sus extremidades inferiores. En algunos lugares este tiempo es de hasta 5 horas (entre que pase el efecto de la anestesia y que aparezca un camillero o enfermera que traslade a la madre a la habitación), sin embargo en otros lugares es tan corto como 15 minutos o simplemente ir directo a la habitación y recuperarse allí. ¿Por qué es esto relevante? Porque en la mayoría de las clínicas no permiten que los recién nacidos estén con sus madres hasta que la madre no es trasladada a la habitación… pero ¿por qué? ¿Cuál es la base científica para esto? ¿Por qué no puede entonces el bebé estar atendido por su padre u otro familiar mientras lo llevan con la madre?


He acompañado nacimientos por cesáreas, la mayoría no fueron electivas, pero también las ha habido por decisión previa de la madre, y ¿saben qué? SI es posible tener un nacimiento por cesárea respetado, donde la pareja o un familiar puede acompañar a la madre durante la cirugía, donde los electrodos se colocan en lugares del cuerpo de la madre que dejen libre espacio para colocar al bebé sobre el pecho al nacer, donde el/la obstetra y el/la pediatra apoyan que el bebé sea llevado con la madre en la sala de recuperación o que al menos el padre o un familiar pueda estar con el bebé en brazos mientras la madre se recupera…


Elegir esta forma de nacimiento no te hace menos mujer, no te hace menos fuerte, no te hace menos digna de respeto, no te hace menos madre… dar a luz por cesárea es también un acto de amor, y ese amor merece respeto, admiración y apoyo.


[1] Organización Mundial de la Salud, 2003. “Método Madre Canguro, guía práctica” disponible en https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/43083/9243590359.pdf?sequence=1

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