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Inducción de parto

Updated: Nov 22, 2019

Inducción de parto: ¿Qué es? ¿Por qué es indicada?

Por Leiko Hidaka CD(DONA), ICCE



La mayoría de las mujeres que solicitan mis servicios tienen como común denominador el deseo de un parto sin intervenciones, donde éstas se limiten sólo a aquellas que sean “necesarias”. En otro momento abordaremos el tema de la relatividad del concepto de “necesidad”, pero en esta ocasión nos enfocaremos en un tema sobre el cual he recibido muchas preguntas directas en los últimos meses: la inducción del parto.

Lo primero es saber qué es la inducción del parto en términos clínicos, y para ello citaré la principal fuente de referencia  médica obstétrica:

“La inducción es la estimulación de las contracciones uterinas antes del inicio espontáneo del trabajo de parto, con o sin rotura de membranas”

(Hellamn, Leveno, y Pritchard J. A., 2011 p.500)


Claramente estamos hablando de una intervención médica, y como dije al inicio, la mayoría de las mujeres que he acompañado desean un parto sin intervenciones, entonces, ¿por qué ha sido un tema tan recurrente en mi trabajo?

En la República Dominicana como en muchos otros países occidentales el parto es considerado un evento médico, una situación de emergencia que debe transcurrir bajo cuidadosa observación médica y dentro de ciertos parámetros establecidos y enseñados a los estudiantes de obstetricia durante sus años formativos. Uno de estos parámetros es el tiempo de gestación. A pesar de que los embarazos de más de 40 semanas no eran “raros” hasta finales del siglo XXI (Gaskin, 2012), y de que el Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología considera un embarazo como postérmino después de la semana 42 (ACOG 2013), es difícil encontrar un/a obstetra no sólo dispuesto/a esperar más allá de la semana 40 para el inicio espontáneo de la labor de parto antes de sugerir una cesárea, sino además capaz de esperar sin generar algún tipo de tensión o ansiedad en la madre.

Para muchas madres, el hecho de que su médico le proponga una inducción antes que una cesárea es visto como reafirmación de que su médico es pro-parto y la apoya en su decisión de dar a luz a su bebé de la forma que ella desea. Sin embargo, en este momento tiende a ocurrir lo mismo que pasa cuando cualquier otro médico sugiere la cesárea: se crea miedo y ansiedad en la mujer, porque se le está proponiendo intervenir en su proceso fisiológico, dejando implícito que “requiere ayuda” y por tanto que ella y su cuerpo solos no podrían hacerlo. De hecho, algunos médicos se refieren a la inducción y al aceleramiento de la labor de parto como “una ayudita”.


Existen circunstancias donde clínicamente la inducción de parto es la mejor opción versus esperar el inicio espontáneo de la labor. Sin embargo, en estos casos es poco probable que el/la médico sienta la necesidad de llamar a esta intervención una “ayuda”, porque cuando existe una indicación real para realizarla simplemente es una técnica que previene riesgos mayores a los de continuar esperando y no es necesario justificarla más allá de la misma necesidad de realizarla.

El mismo libro antes citado nos dice, en cuanto a las indicaciones para la inducción del trabajo de parto, lo siguiente:

“La inducción está indicada cuando los beneficios para la madre y el feto rebasan los de la continuación del embarazo. Las indicaciones incluyen circunstancias que requieran atención inmediata, como la rotura de membranas con corioamnionitis o la preeclampsia grave.”

(Hellamn, Leveno, y Pritchard J. A., 2011 p.500)


En nuestro país, aparte de las dos situaciones arriba mencionadas, la inducción del parto puede ser indicada por alguno de estos motivos:

  • Rompiste fuentes (ruptura de la bolsa de aguas) pero no tienes contracciones. (No hay un margen de tiempo exacto que se aplique a todas las mujeres dentro del cual iniciarían contracciones una vez se rompa la bosa de aguas, pero en la República Dominicana la mayoría de los obstetras esperan que éstas inicien en un período de 2 horas y de no ser así proceden al uso de pitocin)

  • Tu bebé todavía no ha nacido una semana después de la fecha probable de parto (aunque un embarazo se considera postérmino cuando han pasado más de 42 semanas de gestación, en Santo Domingo es inusual escuchar de una mujer cuyo médico esperó más allá de las 41 semanas y por lo general se requirió mucha insistencia de la madre para que la esperaran hasta después de las 40)

  • Presentas ciertas condiciones que incrementan los riesgos para tí o tu bebé durante el embarazo (como diabetes o hipertensión)

  • Bajos niveles de líquido amniótico que ponen en riesgo la salud de tu bebé (para lo cual es recomendable que la madre converse con su médico y verifique en fuentes confiables de información qué es, verdaderamente, “poco líquido”, ya que el criterio parece variar de un médico a otro)

  • Problemas con la placenta (una amplia gama de posibilidades que amerita ser analizada y verificada, así como los niveles reales de riesgo)

  • Tu bebé no está creciendo como debería


Si tu embarazo presenta cualquiera de las condiciones arribas descritas y tu proveedor/a de salud es un/a obstetra, te recomendará inducir el parto utilizando alguno de los siguientes métodos:

  • Desprendimiento de membrana o maniobra de Hamilton

  • Prostaglandinas artificiales en el cuello del útero

  • Prostaglandinas orales

  • Balón de Foley

  • Rompimiento de membrana

  • Oxitocina sintética (pitocín)


En el mejor de los casos, la sugerencia de inducción es por alguna de las indicaciones mencionadas, en otros casos puede ser en respuesta a la solicitud de la misma madre por diversos motivos que pueden ir desde el deseo de que su bebé comparta la fecha de nacimiento con el cumpleaños de su pareja hasta la posibilidad de que se encuentre en un estado de ansiedad por lo que percibe como una larga espera de la llegada inminente de su bebé y, por lo general, estas madres no están al tanto de los riesgos implícitos de una inducción. Y en otros casos, puede ser por pura conveniencia del médico, lo cual podría considerarse una indescriptible falta de ética, sobre todo si consideramos que muchos de estos obstetras se autoproclaman “pro-parto” y con esto pretenden dar a entender que apoyan las decisiones de sus pacientes.

¿Cómo puede entonces el deseo de la mujer de tener un parto no intervenido quedar invalidado por la disponibilidad de tiempo del médico que ha elegido? ¿Por qué tantas mujeres parecemos creer que para el nacimiento de nuestro bebé es necesario que esté presente específicamente nuestro médico, como si de ello dependiera el nacimiento, cuando en realidad en el proceso natural del parto, si todo marcha bien, la mujer no necesita ayuda/intervención médica, y si hubiese alguna complicación existen más obstetras con el mismo nivel de entrenamiento médico especializado para atender estas situaciones?


Estas preguntas las abordaremos en otro escrito, porque para encontrarle sentido a las respuestas es necesario analizar los conceptos de poder, empoderamiento de la madre, entrega de ese poder, y la percepción cultural que tenemos de la figura médica. Pero para los fines de este artículo basta mencionar que parecería a veces que ponemos los deseos y sentimientos del médico por encima de los de la mujer embarazada.

“Prefiero la inducción a una cesárea” es lo que algunas madres me han dicho. Y estoy de acuerdo con agotar todas las opciones disponibles antes de recurrir a la cirugía, si este es el deseo de la madre. Pero pocas veces el médico les explica que la inducción del parto trae consigo varios riesgos, entre los cuales están las elevadas probabilidades de requerir pitocín para “agilizar” la labor de parto, analgesia para soportar las intensas contracciones producidas por el pitocín y finalmente, la posibilidad de requerir una cesárea si se produce atonía del útero o si los latidos del bebé varían de forma alarmante.

Y es que el problema que veo no es que la madre elija tener una inducción de parto, incluso una cesárea, sino que esta decisión sea en sí misma inducida por motivos que distan mucho de estar centrados en ella y su satisfacción, y que para colmo no se le provea toda la información real sobre las opciones que se le presenten, y que con frecuencia la información que reciben de su médico es solo aquella que apoya lo sugerido por él/ella.

Existen otros métodos no invasivos y más armoniosos con el cuerpo para llamar el parto, algunos de los cuales están apoyados por evidencia científica y otros que simplemente han sido utilizados por siglos por mujeres junto a sus parteras alrededor del mundo, pero que no han sido del interés médico y por lo tanto no se han realizado investigaciones al respecto que puedan servir de “evidencia científica”.

Uno de los aspectos más importantes de la experiencia del nacimiento es la satisfacción de la madre con la experiencia que tenga. Para esto, es primordial que las cosas transcurran de una forma tal donde sus decisiones y deseos sean respetados. Si como madre has elegido tener una inducción de parto, conversa con tu médico al respecto y solicita que te presente las opciones disponibles, de forma tal que se haga de la forma que te sientas más cómoda.

Si la inducción no fue tu idea, y no existe una indicación real para ella, igual conversa con tu medico al respecto y déjale saber cómo te sientes. Es importante que te sientas sinceramente apoyada, y esto no significa que tu medico simplemente te diga “sí” a todo lo que pidas, sino que sea sincero/a contigo y tenga la paciencia y amabilidad para ayudarte a aclarar tus dudas y tomar las que sean las mejores decisiones para ti, de manera informada, responsable y consciente.

Recuerda, el nacimiento de tu bebé es un evento único en tu vida. Tienes el derecho a decidir sobre tu cuerpo y ciertamente sobre la forma en la que quieres traer a tu bebé al mundo. El parto es un proceso fisiológico, involuntario. Tu cuerpo es sabio, tu cuerpo sabe lo que debe de hacer sin que se lo digas, sin que te digan qué hacer. Como dice Michel Odent, “no se puede ayudar a un proceso involuntario, sólo se puede procurar no perturbarlo demasiado”.


Referencias:

  1. Definition of term pregnancy. Committee Opinion No. 579. American College  of  Obstetricians  and  Gynecologists.  Obstet  Gynecol  2013; 122:1139–40

  2. Gaskin, Ina May., 2012 – Taller impartido en Estocolmo, Suecia organizado por Fodelsehuset el 6 de diciembre del 2012.

  3. Hellamn, Leveno, y Pritchard J. A., 2011. Obstetricia Williams, 23ª. edición, México, p.500

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